7 mar. 2017

Franz Jägerstätter, el campesino austríaco que dijo no a Hitler

Franz Jägerstätter (1907-1943), mártir católico del nazismo.



     Franz Jägerstätter nació el 20 de mayo de 1907 en Sankt Radegundlocalidad muy próxima a la frontera alemana en la región de la Alta Austria. Hijo ilegítimo de Rosalía Huber, parece que su padre biológico no podía reconocerlo. Se cría con su abuela materna Elizabeth, dentro de un entorno muy humilde y piadoso. En 1917, en un país sufriendo privaciones a causa de la Primera Guerra Mundial, su madre se casa con Heinrich Jägerstätter, un agricultor pudiente que reconoce a Franz como hijo y saca a la familia de la pobreza. El adolescente Franz se convierte en heredero de la granja de su padrastro. Por parte de su abuelo adoptivo también adquiere el placer de la lectura, incluyendo literatura religiosa. Participa activamente en las actividades culturales y religiosas de su parroquia. A los 20 años decide emplearse en la mina de hierro de Steiemark, donde el entorno materialista y anticatólico le provocan una crisis religiosa y deja de asistir misa. Una pelea de taberna con una patrulla fronteriza deriva en su primer arresto. 


Franz (en moto), con su hermana, su madre y su padrastro.

     En 1933 deja de aparecer por Sankt Radegund, avergonzado por la acusación de engendrar una hija ilegítima con una criada. La pareja no cuajó pero se separaron en paz, y desde entonces nunca dejó de ayudar económicamente a la madre y su criatura, dando una prueba de su bondad. 
     Franz regresa a su pueblo natal y experimenta un cambio en su vida interior; vuelve a acudir a los oficios religiosos con regularidad, cumpliendo con los preceptos católicos. Decide llevar una vida seria y piadosa e incluso valora tomar los hábitos, de lo que su sacerdote le desanima con el argumento de que debe hacerse cargo de la granja familiar y cuidar de sus padres. Sus amistades estaban asombrados por el cambio.
     En 1935 conoce a Franziska Schwaninger ¨Fani´, la hija de un granjero de una localidad vecina. Franziska también era una mujer cristiana y muy religiosa; se comprometen y se casan el Jueves Santo de 1936. 

Foto boda Franz y Fani.
     Viajan a Roma en su luna de miel donde reciben la bendición del Papa Pío XI, y a partir de entonces sus vidas adquieren un giro espiritual. Asisten a misa diaria y rezan juntos, con la Biblia como libro de cabecera. El matrimonio tuvo tres hijas, Rosalia (1937), Maria (1938) y Aloisia (1940). Franz le escribiría a su esposa: "Nunca hubiera imaginado que estar casado pudiera ser algo tan hermoso."



La reacción al Anschluss 


     Hitler cumple su plan de anexionar Austria en el III Reich, con el Anschluss de marzo de 1938. Jägerstätter muestra su preocupación al ver que la gran mayoría de sus conocidos aplauden la invasión y se integran rápidamente en las filas nazis. Siguiendo las indicaciones del obispo de Linz, que considera la doctrina nazi neo-pagana incompatible con la católica, se muestra abiertamente opuesto a la invasión, abandonando incluso la Asociación Nacional de Agricultores Austríacos por su tibieza frente al nazismo. En abril de 1938 Hitler consulta a la población austríaca en un plebiscito si querían integrarse o no en el Reich: el 99,7% de las papeletas fueron para el si (el voto no era secreto, había que rellenar la papeleta delante de oficiales alemanes que lo introducían en la urna). En una actitud valiente y coherente, Franz Jägerstätter fue el único de su pueblo en votar por el no.
En 1940 llega la temida llamada a filas; su destino es una formación motorizada en Branau, donde pasa unas semanas de entrenamiento y formación.


Franz, 3º por la izq. en su primer destino en el cuerpo motorizado.

De uniforme, con su familia,
     Pero las autoridades de su comuna consiguen que le eximan del servicio por ser cabeza de familia con tres niñas pequeñas, una de ellas recién nacida. Franz y su esposa ingresan en la Orden Franciscana Seglar. A finales de año otra vez llega la orden de reclutamiento, siendo esta vez destinado a un cuartel de gebirgsjägers de Enns; nuevamente las autoridades de su comuna interceden por él y consiguen su regreso a casa a principios de 1941. 
     A la familia Jägerstätter le esperaban dos años de relativa tranquilidad, aunque siempre temiendo la llegada de una nueva misiva de la Werhmacht. Pero Franz ya había tomado una decisión: -´Si me vuelvan a llamar, no acudiré´ le declara a su esposa. Tras una larga y prudente reflexión había llegado a la conclusión de no serviría más en las fuerzas armadas nazis; siguiendo sus creencias, pensaba que colaborar en esa guerra injusta era cometer pecado mortal.




Tiempos de contrariedad y participación religiosa



     En los meses siguientes Franz Jägerstätter participa activamente en todas las actividades religiosas de su parroquia; llega un nuevo cura al pueblo (el anterior había sido apartado por las autoridades debido a sus prédicas pacifistas y antinazis) que le nombra sacristán, y formador de catequistas y monaguillos. Reza activamente con sus parroquianos y participa en ayunos y vigilias por la paz.
     Su lucha interna y contradicciones no dejaban de estar siempre presentes en su día a día; consideraba que tomar las armas y participar en la guerra de Hitler iba en contra de sus principios cristianos, y no reparaba en hacer públicas sus opiniones. Era consciente que negarse a la llamada del ejército alemán suponía la más que probable pena de muerte por traición, decisión que le llevaba a discusiones con amigos, con su madre y con su esposa ; le imploraban que aceptara ir al ejército cuando le llamasen, para ahorrar sufrimiento a su familia. Su párroco intentaba convencerle de que no cometía pecado yendo a la guerra si no quedaba otro remedio. Jägerstätter le escribió: <<¿Acaso no es lo mismo hacer una guerra justa que una guerra injusta? ¿Hay algo peor que asesinar a otros hombres que defienden su patria, solo por el hecho de colaborar con un poder ateo a establecer un imperio sin Dios?>>. Unos y otros intentaban persuadirle por todos los medios. Su postura llegó a oídos del jefe de policía de la región, que le conocía. Le conminó a aceptar vestir el uniforme feldgrau, que con su influencia le enviarían a una unidad no destinada al combate.
      Pero la decisión de Franz era inamovible; tenía todo el convencimiento que unirse al ejército alemán en su guerra era contrario a sus creencias. Para él ni siquiera era cuestión de objeción de conciencia, era una profunda cuestión de fe.
     Se entrevista con el obispo de Linz, el cual le apremia a cambiar de opinión, argumentando que un ciudadano de a pie no es quién de plantearse si la guerra es justa o no y que Franz se debe al cuidado de su familia. La tibia respuesta del obispo hace pensar a Jägerstätter que quizás le habría tomado por un espía nazi.


Detención y condena


     A la altura de febrero de 1943 Goebbels proclama la "guerra total" en todo el Reich, lo que entre otras resoluciones implicaba la llamada a filas a todos los reservistas. 
    Finalmente a Franz le llegó la temida carta de alistamiento; al firmar el acuse de recibo ya era consciente de lo que se le venía encima, a él y a su familia. Dejaba esposa y tres hijas pequeñas. El 4 de marzo se presenta en el cuartel de Enns, en donde se niega a prestar juramento a Hitler, alegando "negarse a realizar servicio militar con armas... impedido por su conciencia religiosa... no lucharía por un régimen nazi... no se puede ser nacionalsocialista y católico al mismo tiempo... respetar el mandamiento de ´Amarás a tu prójimo como a tí mismo´ por lo que no podía luchar con un arma en la mano... sin embargo estaba dispuesto a prestar servicio como auxiliar sanitario".
     Inmediatamente es detenido y confinado en la prisión militar de Linz, donde durante 2 meses es presionado y torturado para obligarlo a retractarse. A principios de mayo se le traslada a la cárcel de Plötzensee, en Berlín. Pide ser admitido en el servicio médico, pero le deniegan la solicitud. El 6 de julio 1943 un tribunal condena a muerte a Franz Jägerstätter por "socavar la moral militar y renunciar a los honores del ejército y de los derechos civiles."
    El día 13 de julio autorizan a su esposa Franziska a una visita vis a vis durante 20 minutos, acompañados del párroco de Sankt Radegund, que intenta una vez más que se retractase de su postura, pero en vano. Al acabar el tiempo de visita, el sacerdote le dijo: "No tienes que inquietarte por estar cometiendo pecado. Solo sigues el dictado de tu conciencia y eso es bueno". Franzisca y Franz se abrazaron por última vez.

Sus 3 hijas con mensaje "Querido padre, vuelve pronto". Foto recibida por Franz en la cárcel.

     Recibe también la última visita del capellán de la prisión, que intenta elevar su ánimo contándole que un año antes otro cura llamado Franz Reinichs Palotino también fue condenado a muerte por negarse a prestar servicio militar. La noticia reconforta a Jägerstätter y le refuerza su moral cristiana. La eucaristía, una biblia y una foto de sus hijas son los pilares que le sostienen en sus últimos días.

     El 8 de agosto fue trasladado a la prisión de Brandenburgo, donde la misma noche un guardia le entrega un lápiz y papel para que escriba su última carta. En un postrero intento de las autoridades por evitar la sentencia, el capellán de la prisión le entrega un documento que solo tenía que firmar para salvarse. "Padre, no puedo hacer eso." le dijo Franz.

     El 9 de agosto, a las 4 de la tarde, Franz Jägerstätter es decapitado en la guillotina. Tenía 36 años. Se ordenó incinerar el cuerpo y 3 años después los restos fueron depositados en el cementerio de Sankt Radegund junto a los de otros caídos durante la Segunda Guerra Mundial.



Beatificación

Tumba de Franz Jägerstätter

     El 26 de octubre de 2007, día nacional de Austria, Franzisca, con 94 años, y otras cinco mil personas participaron en la liturgia de beatificación de Franz. Veintisiete cardenales y obispos de Austria y otros países participaron en una misa televisada a todo el país.  


     En el acto se leyó una carta del Papa Benedicto XVI, en la que un párrafo decía: "Entregó su vida en magnánima negación de si mismo" 


    


   


  El director de cine Terrence Malik (La delgada línea roja) tiene en proyecto un biopic sobre Franz Jägerstätter, una cinta que trata los conflictos que provoca el pacifismo en tiempos de guerra, que se titulará Radegund.




Fuentes:
https://www.dioezese-linz.at/site
http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20071026_jagerstatter_en.html
http://www.corazones.org/santos/franz_jagerstatter.htm
https://es.wikipedia.org/wiki/Franz_J%C3%A4gerst%C3%A4tter
sitios públicos de internet

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