7 mar. 2017

Franz Jägerstätter, el campesino austríaco que dijo no a Hitler

Franz Jägerstätter (1907-1943), mártir católico del nazismo.



     Franz Jägerstätter nació el 20 de mayo de 1907 en Sankt Radegundlocalidad muy próxima a la frontera alemana en la región de la Alta Austria. Hijo ilegítimo de Rosalía Huber, parece que su padre biológico no podía reconocerlo. Se cría con su abuela materna Elizabeth, dentro de un entorno muy humilde y piadoso. En 1917, en un país sufriendo privaciones a causa de la Primera Guerra Mundial, su madre se casa con Heinrich Jägerstätter, un agricultor pudiente que reconoce a Franz como hijo y saca a la familia de la pobreza. El adolescente Franz se convierte en heredero de la granja de su padrastro. Por parte de su abuelo adoptivo también adquiere el placer de la lectura, incluyendo literatura religiosa. Participa activamente en las actividades culturales y religiosas de su parroquia. A los 20 años decide emplearse en la mina de hierro de Steiemark, donde el entorno materialista y anticatólico le provocan una crisis religiosa y deja de asistir misa. Una pelea de taberna con una patrulla fronteriza deriva en su primer arresto. 


Franz (en moto), con su hermana, su madre y su padrastro.

     En 1933 deja de aparecer por Sankt Radegund, avergonzado por la acusación de engendrar una hija ilegítima con una criada. La pareja no cuajó pero se separaron en paz, y desde entonces nunca dejó de ayudar económicamente a la madre y su criatura, dando una prueba de su bondad. 
     Franz regresa a su pueblo natal y experimenta un cambio en su vida interior; vuelve a acudir a los oficios religiosos con regularidad, cumpliendo con los preceptos católicos. Decide llevar una vida seria y piadosa e incluso valora tomar los hábitos, de lo que su sacerdote le desanima con el argumento de que debe hacerse cargo de la granja familiar y cuidar de sus padres. Sus amistades estaban asombrados por el cambio.
     En 1935 conoce a Franziska Schwaninger ¨Fani´, la hija de un granjero de una localidad vecina. Franziska también era una mujer cristiana y muy religiosa; se comprometen y se casan el Jueves Santo de 1936. 

Foto boda Franz y Fani.
     Viajan a Roma en su luna de miel donde reciben la bendición del Papa Pío XI, y a partir de entonces sus vidas adquieren un giro espiritual. Asisten a misa diaria y rezan juntos, con la Biblia como libro de cabecera. El matrimonio tuvo tres hijas, Rosalia (1937), Maria (1938) y Aloisia (1940). Franz le escribiría a su esposa: "Nunca hubiera imaginado que estar casado pudiera ser algo tan hermoso."



La reacción al Anschluss 


     Hitler cumple su plan de anexionar Austria en el III Reich, con el Anschluss de marzo de 1938. Jägerstätter muestra su preocupación al ver que la gran mayoría de sus conocidos aplauden la invasión y se integran rápidamente en las filas nazis. Siguiendo las indicaciones del obispo de Linz, que considera la doctrina nazi neo-pagana incompatible con la católica, se muestra abiertamente opuesto a la invasión, abandonando incluso la Asociación Nacional de Agricultores Austríacos por su tibieza frente al nazismo. En abril de 1938 Hitler consulta a la población austríaca en un plebiscito si querían integrarse o no en el Reich: el 99,7% de las papeletas fueron para el si (el voto no era secreto, había que rellenar la papeleta delante de oficiales alemanes que lo introducían en la urna). En una actitud valiente y coherente, Franz Jägerstätter fue el único de su pueblo en votar por el no.
En 1940 llega la temida llamada a filas; su destino es una formación motorizada en Branau, donde pasa unas semanas de entrenamiento y formación.


Franz, 3º por la izq. en su primer destino en el cuerpo motorizado.

De uniforme, con su familia,
     Pero las autoridades de su comuna consiguen que le eximan del servicio por ser cabeza de familia con tres niñas pequeñas, una de ellas recién nacida. Franz y su esposa ingresan en la Orden Franciscana Seglar. A finales de año otra vez llega la orden de reclutamiento, siendo esta vez destinado a un cuartel de gebirgsjägers de Enns; nuevamente las autoridades de su comuna interceden por él y consiguen su regreso a casa a principios de 1941. 
     A la familia Jägerstätter le esperaban dos años de relativa tranquilidad, aunque siempre temiendo la llegada de una nueva misiva de la Werhmacht. Pero Franz ya había tomado una decisión: -´Si me vuelvan a llamar, no acudiré´ le declara a su esposa. Tras una larga y prudente reflexión había llegado a la conclusión de no serviría más en las fuerzas armadas nazis; siguiendo sus creencias, pensaba que colaborar en esa guerra injusta era cometer pecado mortal.




Tiempos de contrariedad y participación religiosa



     En los meses siguientes Franz Jägerstätter participa activamente en todas las actividades religiosas de su parroquia; llega un nuevo cura al pueblo (el anterior había sido apartado por las autoridades debido a sus prédicas pacifistas y antinazis) que le nombra sacristán, y formador de catequistas y monaguillos. Reza activamente con sus parroquianos y participa en ayunos y vigilias por la paz.
     Su lucha interna y contradicciones no dejaban de estar siempre presentes en su día a día; consideraba que tomar las armas y participar en la guerra de Hitler iba en contra de sus principios cristianos, y no reparaba en hacer públicas sus opiniones. Era consciente que negarse a la llamada del ejército alemán suponía la más que probable pena de muerte por traición, decisión que le llevaba a discusiones con amigos, con su madre y con su esposa ; le imploraban que aceptara ir al ejército cuando le llamasen, para ahorrar sufrimiento a su familia. Su párroco intentaba convencerle de que no cometía pecado yendo a la guerra si no quedaba otro remedio. Jägerstätter le escribió: <<¿Acaso no es lo mismo hacer una guerra justa que una guerra injusta? ¿Hay algo peor que asesinar a otros hombres que defienden su patria, solo por el hecho de colaborar con un poder ateo a establecer un imperio sin Dios?>>. Unos y otros intentaban persuadirle por todos los medios. Su postura llegó a oídos del jefe de policía de la región, que le conocía. Le conminó a aceptar vestir el uniforme feldgrau, que con su influencia le enviarían a una unidad no destinada al combate.
      Pero la decisión de Franz era inamovible; tenía todo el convencimiento que unirse al ejército alemán en su guerra era contrario a sus creencias. Para él ni siquiera era cuestión de objeción de conciencia, era una profunda cuestión de fe.
     Se entrevista con el obispo de Linz, el cual le apremia a cambiar de opinión, argumentando que un ciudadano de a pie no es quién de plantearse si la guerra es justa o no y que Franz se debe al cuidado de su familia. La tibia respuesta del obispo hace pensar a Jägerstätter que quizás le habría tomado por un espía nazi.


Detención y condena


     A la altura de febrero de 1943 Goebbels proclama la "guerra total" en todo el Reich, lo que entre otras resoluciones implicaba la llamada a filas a todos los reservistas. 
    Finalmente a Franz le llegó la temida carta de alistamiento; al firmar el acuse de recibo ya era consciente de lo que se le venía encima, a él y a su familia. Dejaba esposa y tres hijas pequeñas. El 4 de marzo se presenta en el cuartel de Enns, en donde se niega a prestar juramento a Hitler, alegando "negarse a realizar servicio militar con armas... impedido por su conciencia religiosa... no lucharía por un régimen nazi... no se puede ser nacionalsocialista y católico al mismo tiempo... respetar el mandamiento de ´Amarás a tu prójimo como a tí mismo´ por lo que no podía luchar con un arma en la mano... sin embargo estaba dispuesto a prestar servicio como auxiliar sanitario".
     Inmediatamente es detenido y confinado en la prisión militar de Linz, donde durante 2 meses es presionado y torturado para obligarlo a retractarse. A principios de mayo se le traslada a la cárcel de Plötzensee, en Berlín. Pide ser admitido en el servicio médico, pero le deniegan la solicitud. El 6 de julio 1943 un tribunal condena a muerte a Franz Jägerstätter por "socavar la moral militar y renunciar a los honores del ejército y de los derechos civiles."
    El día 13 de julio autorizan a su esposa Franziska a una visita vis a vis durante 20 minutos, acompañados del párroco de Sankt Radegund, que intenta una vez más que se retractase de su postura, pero en vano. Al acabar el tiempo de visita, el sacerdote le dijo: "No tienes que inquietarte por estar cometiendo pecado. Solo sigues el dictado de tu conciencia y eso es bueno". Franzisca y Franz se abrazaron por última vez.

Sus 3 hijas con mensaje "Querido padre, vuelve pronto". Foto recibida por Franz en la cárcel.

     Recibe también la última visita del capellán de la prisión, que intenta elevar su ánimo contándole que un año antes otro cura llamado Franz Reinichs Palotino también fue condenado a muerte por negarse a prestar servicio militar. La noticia reconforta a Jägerstätter y le refuerza su moral cristiana. La eucaristía, una biblia y una foto de sus hijas son los pilares que le sostienen en sus últimos días.

     El 8 de agosto fue trasladado a la prisión de Brandenburgo, donde la misma noche un guardia le entrega un lápiz y papel para que escriba su última carta. En un postrero intento de las autoridades por evitar la sentencia, el capellán de la prisión le entrega un documento que solo tenía que firmar para salvarse. "Padre, no puedo hacer eso." le dijo Franz.

     El 9 de agosto, a las 4 de la tarde, Franz Jägerstätter es decapitado en la guillotina. Tenía 36 años. Se ordenó incinerar el cuerpo y 3 años después los restos fueron depositados en el cementerio de Sankt Radegund junto a los de otros caídos durante la Segunda Guerra Mundial.



Beatificación

Tumba de Franz Jägerstätter

     El 26 de octubre de 2007, día nacional de Austria, Franzisca, con 94 años, y otras cinco mil personas participaron en la liturgia de beatificación de Franz. Veintisiete cardenales y obispos de Austria y otros países participaron en una misa televisada a todo el país.  


     En el acto se leyó una carta del Papa Benedicto XVI, en la que un párrafo decía: "Entregó su vida en magnánima negación de si mismo" 


    


   


  El director de cine Terrence Malik (La delgada línea roja) tiene en proyecto un biopic sobre Franz Jägerstätter, una cinta que trata los conflictos que provoca el pacifismo en tiempos de guerra, que se titulará Radegund.




Fuentes:
https://www.dioezese-linz.at/site
http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20071026_jagerstatter_en.html
http://www.corazones.org/santos/franz_jagerstatter.htm
https://es.wikipedia.org/wiki/Franz_J%C3%A4gerst%C3%A4tter
sitios públicos de internet

11 ene. 2017

Tropas coloniales francesas en la Primera Guerra Mundial

Los coloniales de Francia en la Gran Guerra 1914-1918


ÁFRICA


Los magrebíes 


     En vísperas de la Gran Guerra las tropas auxiliares indígenas ya acompañaban a las unidades de la metrópoli de la ´Armée d´Afrique´ (legión extranjera, zuavos, infantería ligera y cazadores de África). Se potenciaron unidades de tiradores, ´goumiers´ y ´spahis´ (cipayos) entre las diversas tribus y etnias de la colonias francesas del Magreb y en 1913 a participaron en el desfile de la fiesta nacional del 14 de julio en París, representando a las tropas coloniales provenientes del imperio en una fuerzas armadas que proyectaban un probable conflicto europeo.

´Spahis´argelinos desfilan en París (1914)
     Nada más iniciada la guerra las tropas del norte de África se hicieron cargo de las operaciones en Marruecos y garantizaron la soberanía francesa sobre Argelia. Varios regimientos de marcha se hicieron rápidamente operativos para responder a la orden de movilización general. Los primeros norteafricanos llegan a Europa entre agosto y septiembre de 1914: veinticinco mil argelinos, la mayoría voluntarios, ubicados en el frente nordeste. Son los primeros combatientes de los 170.000 que aportará Argelia a lo largo de toda la guerra, donde estaba regulado el alistamiento; pero las necesidades de una guerra total obligaron en ciertos momentos al reclutamiento forzoso de miles de soldados, lo que que provocó protestas y varias revueltas en el país. Túnez y Marruecos también aportaron su correspondiente contingente humano al conflicto: 62.000 tunecinos y 37.000 marroquíes combatieron en los frentes franceses o en los frentes orientales. Nada más llegar a suelo francés en septiembre de 1914, cinco batallones de cazadores indígenas son reasignados con urgencia en una brigada marroquí y arrojados a la batalla del Marne. Los supervivientes de la brigada integraron más tarde el 1er. regimiento de tiradores marroquíes. 


Tiradores marroquíes en la prensa






Postal de guerra con marroquíes



     Las enormes necesidades humanas a lo largo del conflicto forzaron la constitución de nuevas unidades del Ejército de África. Hasta el año 1918 se crearon siete regimientos más de infantería de marcha solo con magrebíes y dos regimientos mixtos con zuavos y tiradores.

Batallón tiradores argelinos parte para Francia

´Spahis´argelinos escoltando columna de prisioneros alemanes

     El Ejército de África también aportó a partir de 1915 gran parte de las tropas enviadas a luchar contra los turcos en los Dardanelos, y posteriormente contra los alemanes, austríacos y búlgaros del Eje, integrados el cuerpo expedicionario de oriente. Protagonizaron hechos destacados: en 1918 la 1ª brigada de tiradores marroquíes reforzada con dos escuadrones de cipayos atacó el flanco de cuerpo de ejército alemán de Von Kluck forzando su retroceso; la brigada Jouinot-Gambetta, formada con dos regimientos de cazadores africanos y el 1er. regimiento de cipayos marroquíes toma la ciudad de Uskub (hoy Skopje). Poco después Bulgaria solicitó el armisticio; en 1917 el destacamento francés palestino-sirio encuadrado en el ejército británico de Allenby, participa en la toma de Damasco con sus cazadores, tiradores y cipayos norteafricanos, que fueron posteriormente enviados al Líbano.


Bandera y soldados condecorados del 7º Rgto. tiradores argelinos

Tiradores marroquíes

     Las unidades de infantería magrebíes fueron de las más nombradas con honor en los partes de guerra de las fuerzas armadas francesas, logrando cientos de condecoraciones, pero con unas cifras de muertos o desaparecidos que llegaron a los 25.000 entre los argelinos, 12.000 los marroquíes y 10.000 los tunecinos, además de las decenas de miles de heridos e inválidos por lesiones de combate.

El general Joffre condecora miembros regimiento colonial marroquí

     Además de las aportaciones de hombres para la milicia, cinco millones de magrebíes contribuyeron al esfuerzo de la guerra, tanto en labores industriales como agrícolas.


Los senegaleses


Tiradores senegaleses desfilando en París

     Se les atribuyó el nombre genérico de senegaleses a todos los africanos negros reclutados en el África occidental francesa (AOF), ya que aunque Senegal era uno de los territorios de referencia (más amplio que el actual), también incluía hombres provenientes del sur del Sahel, los entonces Costa de Marfil, Dahomey, Sudán francés y Guinea francesa en su mayoría, sin descartar a otros del África Ecuatorial francesa (AEF) con territorios en el Congo y al este del lago Chad.

     Poco antes del comienzo de la guerra había un total de 35 batallones con 30.000 tiradores repartidos en todas las colonias francesas africanas: 2 en Argelia, 13 en Marruecos, 1 en Madagascar, cuatro regimientos de 3 batallones cada uno en el África Oriental más 2 en reserva, un regimiento de tres batallones en el Chad y otro regimiento de dos batallones en Gabón. 

Senegaleses hacia el frente aclamados por mujeres francesas

     En 1914, entre agosto y septiembre, 10 de esos batallones son enviados al frente europeo con resultados desiguales. A pesar del heroísmo de los veteranos tiradores provenientes de los batallones de Marruecos, la inexperiencia del resto causa una enorme cantidad de bajas, incrementadas por diversas patologías infecciosas que sufrían los africanos debido a las condiciones climáticas. En diciembre participan en los choques de Ypres y Dixmude en los que pierden un tercio de los efectivos; ello provoca la retirada del frente de los batallones senegaleses, que se acuartelan en el sur de Francia y en campos argelinos.

Coraceros franceses con senegaleses, 1914

     Pero el devenir de la guerra provoca más y más demanda de combatientes y el continente africano no es ajeno a la llamada. Nuevos reclutamientos consiguen que en 1917 se alinearan en Francia 80 batallones de tiradores senegaleses, entre los que luchaban en el frente y los que servían de apoyo en retaguardia. A mayores se crea un cuerpo expedicionario para el frente de Europa Oriental, en el que participan 18.000 tiradores negros.
Revista de tropas senegalesas del presidente Poincaré

     Entre abril y mayo 35 BTS participan en las inútiles ofensivas del Aisne y de Chemin de Dames, sufriendo de nuevo terribles bajas cercanas al 50% de los efectivos. Llegado 1918 Clemenceau encarga al diputado africano Blaise Diagne la misión de conseguir más reclutas en África; el ejército francés estaba al límite de sus esfuerzos y necesitaba más hombres para la batalla, a pesar de la llegada de los norteamericanos. Diagne realiza una gira por el África negra francesa, consiguiendo 70.000 hombres a pesar de numerosas revueltas que estallaron contra los alistamientos forzosos. En marzo de ese año los 40 BTS que estaban en Francia sufren con muchísimas bajas el tremendo golpe sorpresa de la última ofensiva alemana, aunque buen número de ellos participan heroicamente en la defensa de la ciudad de Reims, que logran salvar en julio.

Desfile triunfal de batallones tiradores senegaleses
Medallas militares para heridos de guerra senegaleses

     Al finalizar la guerra se habían reclutado 183.000 tiradores para los batallones senegaleses, de los que 134.000 fueron mandados a Europa y el Magreb; se contabilizaron alrededor de 29.000 muertos o desaparecidos y 36.000 heridos, es decir la mitad de los efectivos destinados.



Los somalíes

Insignia del Rgto. somalí

     El batallón somalí se crea en Madagascar en mayo de 1916, con elementos reclutados en Somalia,  las Comoras y el cuerno de África. Son llevados a Francia en junio ya con el nombre formal de 1er. Batallón de tiradores somalíes. Destinados a la reparación de carreteras sus integrantes rechazan los trabajos, a los que únicamente regresan bajo promesa de que pronto se les enviará al frente a combatir. Tras varias protestas, en octubre se decide convertir el batallón en una unidad de refuerzo al prestigioso regimiento de infantería colonial marroquí, con el que entra en combate el 24 de octubre por primera vez, en el destacado asalto al fuerte Douaumont. Como la recuperación del fuerte tiene una gran repercusión, la bandera del regimiento marroquí obtiene la Cruz de la Legión de Honor, y dos compañías somalíes obtienen la Cruz de Guerra. En mayo de 1917 participan en la sangrienta batalla del Chemin des Dames, y posteriormente en octubre de 1917 también en la victoria de la batalla de Malmaison, siempre dentro del regimiento marroquí, obteniendo varias menciones en el parte de su división.
     Ya en mayo y junio de 1918 los somalíes intervienen en la tercera batalla de l´Aisne, con menciones en los partes del ejército y obteniendo por segunda vez una Cruz de Guerra para su bandera. Muchos de sus oficiales, suboficiales y soldados también son premiados con galardones individuales al valor en combate. Combates que causaron un total de 562 muertos en las filas somalíes y cerca de 1.200 heridos.


INDOCHINA

Tiradores annamitas en trincheras

     Al iniciarse la guerra y bajo la orden de movilización, las unidades destinadas en la Indochina francesa se reagruparon de la siguiente forma: el 11º regimiento de infantería colonial formada en cuatro batallones exclusivamente de europeos, los 9º y 10º regimientos de infantería colonial (seis batallones de europeos), el 1er. regimiento de tiradores annamitas (4 batallones), el 4º regimiento de tiradores tonquineses (3 batallones), los 4º y 5º regimientos de artillería colonial, a los que había que sumar dos compañías de ingenieros indígenas y unidades supletorias de policía. Estos regimientos no son destinados nominalmente al frente europeo, pero suministraron varios cuadros de oficiales y de infantería que participaron en operaciones en la metrópoli o en el frente de Europa oriental.





Tiradores tonkineses en formación, París

     Ya en año 1912 se había pensado en alistar indochinos en caso de una guerra en Europa, estimando llegar a la cantidad de 200.000 en caso de orden de movilización. Una cifra exagerada ya que en realidad no llegaron a ser 100.000 los indochinos enviados a Francia durante la Primera Guerra Mundial, a los que se empleó mayoritariamente en trabajos de fortificaciones en el frente o retaguardia, en las fábricas e incluso en los jardines transformados en huertos del ´Château´ de Versailles.

     Una vez comprobado el buen resultado ofrecido por el primer contingente de indochinos como auxiliares sanitarios en Francia, las autoridades coloniales comenzaron a reclutar infantes para batallones de apoyo creados ad-hoc para ellos. Se les encargará de labores de apoyo a las unidades del frente: construcciones, reparación de carreteras y vías férreas, avituallamiento y conservación de acuartelamientos. Entre 1916 y 1918 hubo más de 43.000 indochinos destinados en la retaguardia de los frentes franceses y de oriente: 24.000 formando batallones de apoyo, 9.000 como sanitarios y otros 5.000 como conductores o administrativos.


Fanfarria batallón tiradores indochinos
Campamento tiradores tonkineses


     Pero también se emplearon en cuerpos de combate de primera línea; cerca de otros 5.000 se encuadraron en cuatro batallones: el 7º y 21º de tiradores indochinos en Francia y el 1º y 2º de tiradores indochinos en el frente de Europa oriental. El 7º batallón se creó en febrero de 1916 para reforzar los regimientos de infantería de la 19ª división francesa, participando en los terribles combates de Chemin des Dames; se disuelve en diciembre de 1919. El 21º batallón se forma en diciembre de 1916, se le encarga la vigilancia de campos de aterrizaje y de carreteras en el Aisne; en 1917 participa en la defensa contra los alemanes en los Vosgos, y al fin de la guerra acuartelado hasta su disolución en abril de 1919. En el frente oriental el 1er. batallón de tiradores indochinos desembarca en Salónica en mayo de 1916, llega a Monastir en 1917 donde combate a búlgaros y austríacos hasta julio de 1918, reembarcando en enero de 1919. El 2º BTI también es destinado a la retaguardia de Salónica en mayo de 1916, protagonizando ataques y contraataques contra fuerzas austríacas, albanesas y búlgaras hasta noviembre de 1918.

Annamitas en Salónica, frente oriental


     Al final de la guerra se contabilizaron 1.123 muertes entre los indochinos de los batallones en combate.

     La administración colonial no solamente reclutó soldados y tropas auxiliares, también se ocupó de incorporar trabajadores indochinos para el esfuerzo bélico: entre 1915 y 1919 unos 49.000 de esos trabajadores llegaron a Francia. Administrados por el servicio de trabajadores de guerra, fueron empleados como obreros rasos o especializados según su valía; sus habilidades y eficacia hicieron que muchos de ellos llegaran a trabajar en las nuevas industrias de la época como la automovilística o la aeronáutica.
Obreros annamitas trabajando en fábrica munición 
Obreros indochinos en Francia

     Finalizada la contienda, cierta cantidad de esos soldados y obreros decidieron quedarse en suelo francés. Por lo que no sería vano pensar en que varios de los indochinos que frecuentaron entonces las costumbres occidentales se parasen a reflexionar sobre su estatus de colonizados, y formasen el embrión del futuro movimiento nacionalista e independentista de sus tierras de origen.





     Por último mencionar que 277 tonkineses del 9º RIC de Hanoi formaron parte del batallón colonial siberiano que combatió a los soviéticos junto a los aliados en 1918.




LAS ´VIEJAS COLONIAS, EL PACÍFICO Y LA INDIA.


     El servicio militar en las ´viejas colonias´ (Guadalupe, Martinica, Guayana y Reunión) era reivindicado como un derecho igualitario con la metrópoli por gran parte de su población, y como ciudadanos franceses de derecho desde 1848 muchos de sus reclutas formaban parte de los regimientos de infantería colonial del imperio.


´Poilus´martiniqueños

     Nada más iniciada la I Guerra Mundial caen los primeros combatientes de Guadalupe en las escaramuzas de fronteras y en el Marne; los sargentos Bambuck, Antenor de Grand-Bourg y el cabo Pitot de Basse-Terre se cuentan entre los primeros caídos franceses de la contienda. Entre 1914 y 1918 101.600 habitantes de Martinica, Guadalupe y Guayana fueron movilizados, de ellos 29.000 incorporados a filas y enviados a zonas militares; en la isla de Reunión se movilizó a 6.000 de sus hombres. Tristemente 2.290 hombres de las llamadas ´viejas colonias´ nunca regresaron a sus hogares. 
     En lo que concierne a las colonias del Pacífico, 1.134 melanesios de la Nueva Caledonia lucharon en el frente, donde cayeron 541 entre muertos y heridos. En la Polinesia se crea el batallón del Pacífico, que sufrió 332 muertos contabilizados en el frente. Por otra parte, algunos polinesios sirvieron en el cuerpo expedicionario australiano y neozelandés (ANZAC), que sufrió enormes bajas en los Dardanelos. 


Formación en Noumea (Nueva Caledonia) esperan barco para Francia

Tiradores canacos del batallón del Pacífico en Francia

     También llegaron 500 reclutas de los establecimientos franceses en la India, Pondychéry (hoy Puducherry), de los que cayeron 75 en los campos de combate.




EL ÍNDICO: MADAGASCAR Y COMORAS.


Reclutas malgaches
     Más de 30.000 tiradores coloniales malgaches y comorianos participaron en la guerra. De entre ellos diez mil fueron encuadrados en los regimientos de artillería pesada y 2.500 sirvieron como chóferes de camiones y automóviles. El resto formaron 21 batallones de apoyo, indispensables para mantenimiento y vigilancia de vías de comunicación, así como para el avituallamiento de las divisiones de primera línea. Sin embargo algunos de estos batallones también acabaron combatiendo en el frente, como el 1er. batallón llegado de Diego-Suárez y enviado directamente a la línea de fuego o el 12º batallón (2 cias. malgaches y una comoriana) que se cubrió de gloria en combates durante 1917 perdiendo 23 oficiales y 197 tiradores. En 1918 el batallón fue asignado al sector de los Vosgos y al cabo de un mes nombrado como 2º batallón de cazadores malgaches en honor al valor demostrado.
Tiradores malgaches
  
Auxiliares malgaches en una cía. de dirigibles

      En Europa oriental el 4º batallón de tiradores malgaches participa en la ofensiva franco-serbia del frente de Macedonia.
     El recuento final de bajas en la Gran Guerra para Madagascar y Comoras fue de 3.010 muertos y 1.835 heridos.

     Por otra parte, otros 5.300 malgaches fueron llamados a Francia como mano de obra para fábricas de armamento o destinados en construcciones necesarias para la defensa nacional.





Coloniales de distintos orígenes fueron reclutados en el ejército francés durante la Primera Guerra Mundial





Fuente: sitios libres de internet
             revues.org
             cndp.fr
             wikipedia